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Verde es el nuevo negro: la moda al servicio de la sustentabilidad.

¿Elegimos nuestras prendas en base a quiénes somos o a lo que nos es impuesto? 

Es evidente que la moda se ha convertido en una parte fundamental de la cotidianeidad y ha adquirido un rol muy importante. Utilizada como medio de expresión de la propia identidad, símbolo de poder e incluso por necesidad, la moda adquiere distintos significados según quién preste su cuerpo y su accionar a ella. Pero, sin duda alguna, su rol más necesario se da cuando funciona como canal de transformación, como es el caso de la moda circular.

La necesidad de implementar acciones sustentables, llevó a un replanteamiento de paradigmas dentro de muchas industrias. La moda circular nace como una propuesta que se ha convertido hasta el momento en un hecho cultural. Pero ¿a qué hace referencia? Se trata de un sistema de producción de indumentaria a partir del cual se optimiza cada una de las etapas de la creación y el consumo de ropa. El objetivo final es promover un uso consciente y racional de los recursos disponibles para así reducir el impacto ambiental. ¿Cómo se logra esto? Reforzando un concepto clave: la vida útil de una prenda.

 

En la ciudad de Córdoba, actualmente coexisten más de 60 locales de indumentaria second hand (SH) distribuidos a lo largo de distintos barrios. Cada uno posee su propia historia e impronta, pero los une algunos puntos en común: el uso de la moda sustentable como puente entre sus pasiones y profesiones, y el deseo de crear hábitos que lleven a un futuro más verde. Laura Posada, emprendedora y creadora de Laura Posada Estilo, quien ya cuenta con 3 locales y una franquicia en San Luis, nos cuenta: “Yo creo que vamos para el lado de Europa. Cada tres cuadras hay un second hand. Es natural, como parte del barrio, como la panadería. Creo que a eso vamos”. Además del factor económico, esta tendencia es elegida por la posibilidad de encontrar piezas únicas, especiales, muchas veces imposibles de hallar en las vidrieras de moda convencial. Las generaciones actuales, centradas en la búsqueda de identidad y unicidad lo consideran un factor importante que define su elección de compra. Por su parte, Vale Petri, mamá de Pedro y Paula y fundadora de Carrusel, un local second hands de ropa de niños nos dice: “Creo que está teniendo mucha más fuerza. Si bien no es que le va a quitar mercado a las marcas, me parece que está ganando territorio”. 

La plataforma global de moda, Lyst, indicó en su última investigación que las búsquedas de productos “«vintage» y «de segunda mano»” han creciendo un 42% en el último año. Desde Hermosa Beach, un proyecto encabezado por madre e hija, Luchy Colman y Gaby Fracchia, nos dicen: “El second hand se viene full en el futuro. Es el presente en realidad.  El hoy es la ropa de segunda mano”; y continúan: “Yo creo que la ropa nueva no compite con el second hand sino que pueden convivir tranquilamente. De hecho lo hacen en todos lados, porque a nivel mundial el SH es histórico y no se ha dejado de fabricar, al contrario hay lugar para todos”.

La industria de la moda es la segunda más contaminante del mundo luego de la del petróleo.

El uso excesivo de agua en las fábricas textiles también se ha transformado en un problema. El agua residual es arrojada a los ríos y junto con ella, se descargan sustancias tales como plomo, arsénico, mercurio e incluso fertilizantes utilizados para la elaboración de algodón. Esto afecta de manera directa a los ecosistemas acuáticos y se estima que un 20% de la contaminación del agua se lo debemos a estas fábricas. El sitio web Sustain Your Style, reveló una investigación en la que se plasman las estadísticas que conlleva producir moda hoy. Cada año, las marcas lanzan 52 micro colecciones y se producen 80 mil millones de prendas, alrededor de 400% más que hace 20 años. Pero eso no es todo, este estudio también reveló que utilizamos una prenda en una media de 7 veces antes de desecharla. Cada segundo se incinera un volumen de ropa equivalente a un camión de basura. Se indica además que, para 2050, la industria de la moda utilizará un 25% del presupuesto de carbono disponible.

La moda circular representa un llamado a la acción frente a estas cifras. Extender la vida útil de una prenda por 9 meses más, reduce su huella de carbono y agua en un 25%. Sin embargo, en Argentina, el mercado de ropa usada ha sido centro de ciertos prejuicios, aunque al día de hoy, el panorama es mucho más positivo: “Si, me daba cuenta que alguien se escondía para entrar a la sucursal o que estacionaba el auto un poco más lejos. Pero eso se fue rompiendo, se fue pasando y la cabeza fue cambiando”, nos cuenta Laura Posada y continúa: “Yo creo que ya está como muy incorporado. El concepto sustentable en general, no sólo en la ropa (…) Hasta la gente grande acepta el concepto naturalmente”. Al respecto, Luchy y Gaby nos cuentan que los prejuicios más grandes se encontraban en la gente adulta pero que en la actualidad se convirtió en algo global y las personas se están animando más a este modelo de compra. 

Las cuatro emprendedoras coinciden en que la clave de romper mitos y estereotipos relacionados con las tiendas SH estuvo en replantear la idea que se tenía sobre estos espacios en sí mismos. La posibilidad de crear una “experiencia shopping” como nos cuentan, abrió las puertas a que cada vez más personas se animaran a comprar: “‘Pero acá no hay olor a viejo’, no tiene por qué haber olor a viejo. ‘Pero esto parece un local de ropa’. Si, si, es la idea. ‘Voy a una feria y tengo que estar hurgando entre los percheros para tratar de encontrar una sola prenda linda’, acá no, todas las prendas son lindas”, nos comenta Vale acerca de las preguntas frecuentes o comentarios que recibía sobre el local.

En cuanto al papel de la moda convencional, se viene vislumbrando en este año, cierto despertar de algunas marcas reconocidas por marcar ciertas iniciativas sustentables frente al fast fashion, un modelo de negocio basado en la réplica masiva de prendas vendidas a un bajo costo. En relación a esto, desde Hermosa Beach nos dicen: “Te das cuenta de que la moda económica no es una moda sustentable. La usás y la descartás”.  “La moda va a tener que ir a aggiornándose a esto (…)  al hecho de que perdure una prenda, que sea temporal. Un diseñador de modas debería empezar a cuestionar seriamente ese tipo de objetivos”, comenta Vale por su parte. 

Ante la pregunta sobre aquellas personas que aún no se animan a comprar en tiendas de segunda mano, todas ellas nos dieron el mismo consejo “¡Qué vengan a conocernos!” y reiteraron la invitación a animarse, a recorrer, a probar. Después de todo, como dice Luchy: “cada prenda es especial y el objetivo es que acá también sea así”. 

 

En este contexto en el que nuestro mundo es solo uno y la responsabilidad acerca de él se comparte, es importante replantearnos como consumidores el peso del papel que se nos otorga y preguntarnos si podemos aprender a relacionarnos de un modo distinto con la ropa que llevamos.

LAURA POSADA ESTILO

Laura Posada

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HERMOSA BEACH

Luchy Colman y Gaby Franchia

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CARRUSEL

Valeria Petri

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PRODUCCIÓN nota Moda Circular:

Vestuario: Laura Posada + Hermosa Beach

Entrevista/Redacción: Monica Girotti

PH: Matias Trossero

Makeup/Hair/Styling: Virginia Maldonado

Art Director/Idea/Styling/Design: Ruth Castillo

Estudio de Fotografía: THE STUDIO

Escribinos:

producciones@criteriastudio.com.ar

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